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jueves, 18 de abril de 2013

PREGUNTAS / DOMANDE / QUESTIONS

Areas / Aree
Estructura / Struttura


 Sección transversal por el Patio / Sezione trasversale attraverso il Patio (Archivo Gio Ponti Caracas)


Area construida de la villa: aproximadamente 1.500 m2 (planta baja, planta alta y semisotano)
Area de la Plazoleta de entrada: aproximadamente 4.500 m2

(Por solicitud de María Antonia Campos Arévalo, para su  Tesis Doctoral "La Voluntad Moderna en la Vivienda Unifamiliar Moderna. Caracas 1945-1965", Línea 1: La Forma Moderna, Dirección Primera etapa Teresa Rovira, Director actual de Tesis Antonio Armesto, co-dirección de Tesis Carola Barrios, Departamento de Proyectos Arquitectónicos, Universidad Politecnica de Catalunya)

sábado, 23 de octubre de 2010

PREGUNTAS / DOMANDE / QUESTIONS

Plantas / Piante / Plans

Planta alta /Primo piano Villa Planchart

Planta baja /Piano terra Villa Planchart

(Per sollecito di Felicita Soldati, Andrea D'Antino, Annalisa Ponzoni, Lucia Pagani e Sara Derighetti, per il loro gruppo di ricerca "Simple Space" sulla Villa Planchart. Architettura d´Interni, Professore Lukas Meyer, Scuola Universitaria Professionale della Svizzera italiana (SUPSI), Lugano-Viganello http://www.supsi.ch/)

1. Plantas / Piante

Planta alta / Pianta del primo piano
Planta baja / Pianta del planterreno

(En: Ponti, G. "Una villa ´fiorentina´. Domus, n. 375. Milano, febrero de 1961)


sábado, 6 de febrero de 2010

Plantas, cortes y fachadas / Piante, sezioni e prospetti di Villa Planchart

Planta baja /Piano terra Villa Planchart

(Per sollecito di Crescenzo Mazzuocolo, Facoltá di Architettura, Universitá Federico II di Napoli)

1. Plantas / Piante

Planta baja / Pianta del planterreno
Planta alta / Pianta del primo piano
(En: Ponti, G. "Una villa ´fiorentina´. Domus, n. 375. Milano, febrero de 1961)

2. Cortes / Sezioni

Corte longitudinal por el Salón / Sezione longitudinale per il Salón

Corte transversal por la Escalera principal / Sezione trasversale per la Escalera principal
Corte transversal por el Salón / Sezione trasversale per il Salón
(Archivo Gio Ponti Caracas: Planos y dibujos)

3. Alzados / Prospetti

Alzados del Anteproyecto / Prospetti dal progetto preliminare
"Fachadas con sombras" / "Facciate con ombre"
(27-3-1954)
(Archivo Gio Ponti Caracas: Planos y dibujos)

domingo, 1 de noviembre de 2009

LIBROS

EL CERRITO
La obra maestra de Gio Ponti en Caracas


de Hannia Gómez
Fotografías de Giovanni Chiaramonti

EL CERRITO. La obra maestra de Gio Ponti en Caracas
Hannia Gómez, Fotografías de Giovanni Chiaramonte. Fundación Anala y Armando Planchart ULTREYA Edizioini, Caracas 2009 (pp. 360, Bs F 600,00)

"Era el año de 1953. Una pareja suramericana toma la decisión de dejar en las manos del director de la revista DOMUS, el arquitecto milanés Gio Ponti –a quien no conocían, excepto por la revista misma-, su más preciada posesión: la mejor propiedad de la ciudad de Caracas, ubicada en la colina más alta del valle con magníficas vistas que se pierden en el paisaje. Hasta aquí ya todo luce como una extraordinaria historia.
Pero todavía queda mucho por contar: el prodigioso Ponti nunca había estado antes en Venezuela; Armando y Anala Planchart, ambos caraqueños cultivados y amantes de las artes, no querían seguir viviendo en una casa tradicional; Ponti ignoraba cómo era la planta que produce las orquídeas; los Planchart eran no solo coleccionistas de orquídeas, sino que además querían exhibir su colección en su nueva residencia; y a pesar de que el arquitecto no estaba familiarizado con la distante Caracas, la señora Planchart pedía ver la montaña del Avila desde cada uno de los espacios que iba a concebir…
Y allí, sobre la mesa de dibujo en el estudio de Via Dezza se encontraron: Ponti y los Planchart, con más que un océano de por medio; ambos, frente a una enorme hoja de papel de croquis. La que más tarde se convertiría –según el mismo Ponti- en su obra maestra, se empezó a dibujar esa mañana, mezclada entre las imágenes de sus blancas casas mediterráneas de los 1940s volcadas sobre la vista del mar, y las formas adiamantadas que también formarían parte de la magnífica Torre Pirelli. La Villa Planchart –alias El Cerrito- y esta historia, multiplicada en cuatrocientas cartas dibujadas, en un profuso proyecto y en una exquisita colección de arte, objetos y muebles enviada expresamente desde Italia, en el año 2007 arribó a su 50 aniversario.
La Fundación Armando y Anala Planchart, propietaria de la villa desde 1975, ha impulsado la creación de un centro cultural en la propiedad, buscando velar por la preservación y mantenimiento de la villa y sus jardines y de un ancianato también construido por la pareja. Poco a poco, el arca italiana que una vez atracara en una colina caraqueña, se prepara para zarpar de nuevo, esta vez con las buenas noticias de su impoluto paraíso arquitectónico".

jueves, 2 de julio de 2009

LIBROS

La villa ai tropici

da Domus 926 giugno 2009

La villa ai tropici


di Massimiliano Di Bartolomeo

Gio Ponti. La Villa Planchart a Caracas
A cura di Antonella Greco, Edizioni Kappa, Roma 2008 (pp. 198, € 40,00)

"Hubo una vez un arquitecto que hablaba de la arquitectura moderna en los trópicos, y que para proyectar una casa envió cartas y telegramas, o habló largamente por teléfono "tratando de aferrar la materia impalpable para transformarla en arte." La fábula de la Villa Planchart, originalmente El Cerrito, es contada por Antonella Greco, y basta cerrar los ojos para anticipar con la imaginación las cerámicas de Melotti, los colores de la obra de Morandi, las lacas blancas y negras de Fornasetti, así como los engranajes de una tecnología todavía ingenua, inventada para hacer mover aperturas y paredes y permitir a la mirada cruzar hacia donde se quiera. Luego Hannia Gómez escribe de la señora Anala Braun, y de sus recuerdos: de su marido Armando Planchart Franklin, y de su amigo el arquitecto milanés, que cada vez que vino a encontrarlos, se iba con los bolsillos llenos de hojas recogidas en el jardín.

Era Gio Ponti, quien en el '53 les hizo imaginar que su casa sería "graciosa como una gran mariposa en la cima de la colina." La Villa Planchart, precisamente, posada sobre una colina de Caracas. Todo empieza en la Via Dezza 14, en Milán: es 1953 y la pareja Planchart ha conseguido, a través de la embajada venezolana, una cita con Gio Ponti. Los tres sentados alrededor del tecnígrafo, la luz se escapa por entre las persianas y rebota sobre el piso, iluminando maquetas y modelos, dibujos técnicos y bosquejos, números de Domus por todas partes, cuando Ponti pregunta: "bien, díganme qué cosa esperan de una casa". Pregunta maravillosa, decisiva, íntima, que pone el tema del habitante como el primer e imprescindible vínculo del proyecto. Anala contestó que habría querido ver la espléndida montaña del Ávila desde cada lugar, mientras el señor Planchart pidió que su colección de orquídeas, dos mil ejemplares, pudiera estar completamente contenida etre las paredes de la casa. Por lo tanto, una casa sin paredes, que contuviera orquídeas y que permitiera observar una montaña desde cada rincón: Ponti empezó a diseñar enseguida. Les enseñó a la pareja un primer bosquejo, una casa baja con múltiples arcos: "¡no me gusta", dijo enseguida la señora Planchart", "¡yo quiero una casa moderna!".

Así, manifestado hasta el último detalle, ya se podía empezar a proyectar. Y el segundo bosquejo, esta vez trazado con más atención y cuidado, permite partir los Planchart conscientes de que están a punto de realizar la casa de su vida. De este momento en adelante el proyecto se convierte en poesía, íntima relación entre el arquitecto y los clientes, entre los cuales se establece una relación epistolar, y no sólo ello. Cartas, telegramas y despachos son capaces de alcanzar a los Planchart en todo sitio: también hasta el barco Stella Polaris, mientras la pareja estaba llegando al Cabo Norte. Más de quinientas comunicaciones que prometieron, adelantaron, contaron cada instante proyectual que atravesó el estudio de Via Dezza y la creatividad del maestro. Y como poesía, el habitante que entra en la casa es aturdido por el perfume de las orquídeas, aún antes que por la arquitectura y por las obras de arte en ella contenidas. Los orquidearios están en otro lugar, accesibles por un largo camino, una auténtica promenade, mientras que las orquídeas floridas se hallan dispuestas en todas partes dentro de la casa: en un relevo continuo entre nueva floración y marchitez. Ponti ideó 'macetas' y "jardines portátiles", bandejas metálicas que se integraron y encajaron entre las losas de los pisos, volviendo al elemento floral parte material y constructiva de la entera casa: un verdadero himno al arte total. Violentamente reabrimos los ojos, y el perfume de las flores deja espacio a la realidad contada por Fulvio Irace que, al describir a Caracas de noche, habla de "una carbonera ardiente, un escenario de catástrofe atómica que se traga lo poblado y le otorga a El Cerrito la imagen del inesperado y precario refugio de las urgencias del fuego." Los barrios han devorado la megalópolis, asediando así a las escasas y precarias balsas de la belleza. La diamantina, la otro pequeña joya de Ponti, fue ya destruida para dejar espacio a la ciega especulación. Y entonces, para rechazar el horror del presente, aún es bello cerrar los ojos y probar volver a pensar en aquel tiempo: cuando la arquitectura de una casa era como una historia contada en poesía sobre la intensa relación entre un arquitecto milanés y una pareja de venezolanos, iluminados y apasionados por las flores. Y que luego, en esa casa, vivieron por muchisimos años, felices y contentos."/

"C'era una volta un architetto che parlava di architettura moderna ai tropici, e che per progettare una casa spediva lettere e telegrammi, o parlava lungamente al telefono: "cercando di afferrare una materia impalpabile per trasformarla in arte". La favola di villa Planchart, originariamente El Cerrito, ce la racconta Antonella Greco, e basta chiudere gli occhi per anticipare con l'immaginazione le ceramiche di Melotti, i colori dell'opera di Morandi, le lacche bianche e nere di Fornasetti, piuttosto che gli ingranaggi di una tecnologia ancora ingenua, inventata per fare muovere setti e pareti e permettere allo sguardo di traversare verso ogni dove. Poi Hannia Gomez scrive della signora Anala Braun, e dei suoi ricordi: del marito Armando Planchart Franklin, e dell'amico architetto milanese, che ogni volta che veniva a trovarli, andava poi via con le tasche piene di foglie raccolte in giardino.

Il Gio Ponti, quello che nel '53 gli faceva immaginare che casa loro sarebbe stata "leggiadra come una grande farfalla in cima alla collina". Villa Planchart, appunto, adagiata su una collina di Caracas. Tutto comincia in via Dezza 14, a Milano: è il 1953, e i coniugi Planchart hanno ottenuto, tramite l'ambasciata venezuelana, un appuntamento con Gio Ponti. Sono tutti e tre seduti attorno al tecnigrafo, la luce sfugge tra le persiane e rimbalza sul pavimento, illuminando plastici e modelli, disegni tecnici e schizzi, copie di Domus ovunque, quando Ponti domandò "bene, ditemi che cosa vi aspettate da una casa": domanda meravigliosa, decisiva, intima, che pone il tema dell'abitante come primo e imprescindibile vincolo di progetto. Anala rispose che avrebbe voluto vedere la splendida montagna Avila da ogni lato mentre il signor Planchart chiese che la sua collezione di orchidee, duemila esemplari, potesse essere completamente contenuta tra le mura della casa. Quindi, una casa senza mura, che contenesse delle orchidee e che permettesse di osservare una montagna da ogni angolo: Ponti cominciò a disegnare immediatamente. Mostrò ai coniugi un primo schizzo, una casa bassa con molteplici archi: "non mi piace" disse subito la signora Planchart, "voglio una casa moderna!".

Così, manifestato anche l'ultimo vincolo, adesso si poteva cominciare a progettare. E il secondo schizzo, questa volta tracciato con più attenzione e cura, lascia partire i Planchart consapevoli che stanno per realizzare la casa della loro vita. Da questo momento in poi il progetto diventa poesia, intima relazione tra l'architetto e i committenti, tra cui si instaura un rapporto epistolare, e non solo. Lettere, telegrammi e dispacci capaci di raggiungere i Planchart ovunque: anche sulla nave Stella Polaris, mentre i coniugi stavano raggiungendo Capo Nord. Più di cinquecento comunicazioni che promettevano, anticipavano, raccontavano ogni istante progettuale che attraversava lo studio di via Dezza e la creatività del maestro. E come poesia, l'abitante che entra nella casa viene stordito dal profumo delle orchidee, ancor prima che dall'architettura e dalle opere d'arte in essa contenute. Gli orchideari sono altrove, raggiungibili attraverso un lungo cammino, autentica promenade, mentre le orchidee fiorite sono sistemate ovunque all'interno della casa: in una staffetta continua tra nuova fioritura e appassitura. Ponti ideò delle 'fioriere' e dei "giardini portatili", vassoi metallici che si integravano, e incastravano, nell'impaginato dei pavimenti, rendendo l'elemento floreale parte materica e costruttiva dell'intera casa: vero inno all'arte totale. Violentemente riapriamo gli occhi, e il profumo dei fiori lascia spazio alla realtà raccontata da Fulvio Irace che, nel descrivere Caracas di notte, parla di "una carbonella ardente, scenario da catastrofe atomica che inghiotte l'abitato e conferisce a El Cerrito l'immagine di inaspettato e precario rifiuto dall'urgenza del fuoco". Le favelas hanno divorato la megalopoli, assediando così sparute e precarie zattere di bellezza. La diamantina, altro piccolo gioiello di Ponti, è già stata distrutta: per lasciare spazio alla cieca speculazione. E allora, per respingere l'orrore del presente, è ancora bello chiudere gli occhi e provare a ripensare a quel tempo: in cui l'architettura di una casa era come una storia raccontata in poesia, intenso rapporto tra un architetto milanese e due coniugi venezuelani, illuminati e appassionati di fiori. E che poi, in quella casa, ci vissero per moltissimi anni, felici e contenti."

martes, 24 de marzo de 2009

VILLA PLANCHART

La Villa Planchart (f. 1963. Archivo Gio Ponti Caracas).

"Era el año de 1953. Una pareja suramericana toma la decisión de dejar en las manos del director de la revista DOMUS, el arquitecto milanés Gio Ponti –a quien no conocían, excepto por la revista misma-, su más preciada posesión: la mejor propiedad de la ciudad de Caracas, ubicada en la colina más alta del valle con magníficas vistas que se pierden en el paisaje. Hasta aquí ya todo luce como una extraordinaria historia. Pero todavía queda mucho por contar: el prodigioso Ponti nunca había estado antes en Venezuela; Armando y Anala Planchart, ambos caraqueños cultivados y amantes de las artes, no querían seguir viviendo en una casa tradicional; Ponti ignoraba cómo era la planta que produce las orquídeas; los Planchart eran no solo coleccionistas de orquídeas, sino que además querían exhibir su colección en su nueva residencia; y a pesar de que el arquitecto no estaba familiarizado con la distante Caracas, la señora Planchart pedía ver la montaña del Avila desde cada uno de los espacios que iba a concebir…
Y allí, sobre la mesa de dibujo en el estudio de Via Dezza se encontraron: Ponti y los Planchart, con más que un océano de por medio; ambos, frente a una enorme hoja de papel de croquis. La que más tarde se convertiría –según el mismo Ponti- en su obra maestra, se empezó a dibujar esa mañana, mezclada entre las imágenes de sus blancas casas mediterráneas de los 1940s volcadas sobre la vista del mar, y las formas adiamantadas que también formarían parte de la magnífica Torre Pirelli. La Villa Planchart –alias El Cerrito- y esta historia, multiplicada en cuatrocientas cartas dibujadas, en un profuso proyecto y en una exquisita colección de arte, objetos y muebles enviada expresamente desde Italia, en el año 2007 arribó a su 50 aniversario. La Fundación Armando y Anala Planchart, propietaria de la villa desde 1975, ha impulsado la creación de un centro cultural en la propiedad, buscando velar por la preservación y mantenimiento de la villa y sus jardines y de un ancianato también construido por la pareja. Poco a poco, el arca italiana que una vez atracara en una colina caraqueña, se prepara para zarpar de nuevo, esta vez con las buenas noticias de su impoluto paraíso arquitectónico".

El Salon / Il Salone / The Living Room (f. 2006, Ana Luisa Figueredo - Fundacion Anala y Armando Planchart)

"Era l'anno di 1953. Un compagno sud-americano prende la decisione di lasciare nelle mani del direttore della rivista DOMUS, l'architetto milanese Gio Ponti , la migliore proprietà della città di Caracas, ubicata nella collina più alta della valle con magnifiche viste che si perdono nel paesaggio. Fino a tutto qui brilla già come una straordinaria storia. Ma ancora rimane molto per contare: il prodigioso Ponti non era stato mai prima in Venezuela; Armando ed Anala Planchart, entrambi gli abitanti di Caracas coltivati ed ammanta delle arti, non volevano continuare a vivere in una casa tradizionale; Ponti ignorava come era la pianta che produce le orchidee; i Planchart era non suolo collezionisti di orchidee, ma inoltre volevano esibire la sua collezione nella sua nuova residenza; e malgrado l'architetto non fosse abituato con la distante Caracas, la signora Planchart chiedeva vedere la montagna dell'Avila da ognuno degli spazi che andava a concepire...
E lì, sul tavolo di disegno nello studio di Via Dezza si trovarono: Ponti ed i Planchart, con più che un oceano in mezzo; ambedue, di fronte ad un enorme foglio di carta di schizzo. Quella che più tardi si convertirebbe -secondo lo stesso Ponti- nella sua opera maestra, si incominciò a disegnare quella mattina,
mischiata tra le immagini delle sue bianche case mediterranee dei 1940s rovesciate sulla vista del mare, e le forme adiamantate che farebbero anche parte della magnifica Torre Pirelli. Il Villa Planchart -alias El Cerrito- e questa storia, moltiplicata in quattrocento lettere disegnate, in un profuso progetto ed in una squisita collezione di arte, oggetti e mobili inviata espressamente dall'Italia, nell'anno 2007 approdò al suo 50 anniversario. La Fondazione Armando ed Anala Planchart, proprietaria della villa da 1975, ha spinto la creazione di un centro culturale nella proprietà, cercando proteggere la preservazione e mantenimento della villa ed i suoi giardini e di un e di un ancianato anche costruito per il compagno. A poco a poco, l´arca italiana che una volta rapinasse in una collina di Caracas, si prepara per salpare di nuovo, questa volta con le buone notizie del suo immacolato paradiso architettonico."

El plafond del Comedor grande / Il plafond della Sala de pranzo di rappresentanza / The Big Dining Room´s ceiling (f. 2006, Ana Luisa Figueredo - Fundacion Anala y Armando Planchart)

"It was the year 1953. A South American couple takes the decision of leaving in the hands of the director of DOMUS magazine, Milanese architect Gio Ponti -whom they did not know, except for the magazine itself-, their more valued possession: the best property of the city of Caracas, located in the valley´s highest hill with magnificent views that get lost in the landscape. Hitherto already this looks quite extraordinary history. But still there remains great deal fto tell the prodigious Ponti had never been before in Venezuela; Armando and Anala Planchart, both cultivated Caraquenians and lovers of the arts, they did not want to continue living in a traditional house; Ponti ignored how was the plant that produces the orchids; the Plancharts were not alone collectors of orchids, but in addition they wanted to exhibit their collection in their new residence; and in spite of the fact that the architect was not familiar with distant Caracas, Mrs. Planchart was asking to see the mountain of the Avila from each of the spaces that he was going to conceive…
And there, on the drawing board in the study of Via Dezza, they met: Ponti and the Plancharts, with more than an ocean away; both, opposite to an enormous sheet of tracing paper. The work that later would turn -according to Ponti himself- into his masterpiece, started to be drawn that very morning, mixed among the images of his white Mediterranean houses of them 1940s overturned on the sight of the sea, and the diamond-shaped forms that also inspired the magnificent Pirelli Tower. The Villa Planchart -aka El Cerrito - and this story, multiplied in four hundred drawn letters, in a profuse project and in an exquisite collection of art, objects and furniture sent expressly from Italy, in the year 2007 arrived to her 50th anniversary. The Anala And Armando Planchart Foundation, owner of the villa since 1975, has stimulated the creation of a cultural center in the property, seeking to guard over the preservation and maintenance of the villa and her gardens and of a house for the elderly also constructed by the couple. Little by little, the Italian ark that once was mooring on a Caracas hill, prepares itself to set sail again, this time with the good news of her,your)unpolluted architectural paradise".


Hannia Gomez. Tomado del libro / Preso del libro / Taken from the book
"El Cerrito, la obra maestra de Gio Ponti en Caracas".
2009. Fundacion Anala y Armando Planchart/Ultreya Edizioni


Vista nocturna de la Villa Planchart / Villa Planchart´s night view (f. 1961, Paolo Gasparini - Archivo Gio Ponti Caracas).